No dejar rastro: cómo manejar la basura y la cocina en un paseo
Llegas a la orilla del río que te gusta, sueltas el morral y ahí está: media bolsa de plástico, dos botellas y un plato de icopor que alguien dejó el domingo pasado. No es tu basura, pero ya es tu problema. De eso se trata no dejar rastro: de que el sitio quede como lo encontraste, o un poquito mejor.
No es una moda de montañeros. Son siete principios que caben en una idea sencilla y que en Colombia aplican igual en un páramo, en una quebrada de Cundinamarca o en el parque del barrio. Estos son los que más pesan en un paseo de un día, en una noche de camping y en un paseo de olla.
Antes de salir: tres preguntas
- ¿Se puede acampar o hacer fogata aquí? En páramos, reservas y muchos Parques Nacionales la fogata está prohibida, y en temporada seca también. El reglamento de los Parques Nacionales Naturales, por ejemplo, prohíbe extraer plantas, rocas o animales y abandonar residuos (parquesnacionales.gov.co).
- ¿Hay canecas o me llevo todo? Si no hay, la respuesta ya la sabes: todo sale en el morral.
- ¿Es zona de páramo, humedal o reserva? Ahí se camina por el sendero, no se corta nada y no se deja nada. Si es zona que no conoces, vale la pena ir con alguien que la haya caminado.
Los siete principios completos los puedes leer en lnt.org: planear, caminar por superficies resistentes, disponer bien de los residuos, dejar lo que encuentras, cuidar las fogatas, respetar la fauna y ser considerado con los demás visitantes.
La basura: una bolsa que sale y vuelve
La regla es de una línea: todo lo que entra al morral sale en el morral, incluso lo que pesa nada. Colillas, tapas, papel de mecato y el chicle se van en una bolsa, no al suelo ni "debajo de una piedra".
- Para los reciclables ya enjuiciados (latas, botellas) nos gusta la bolsa de malla: deja pasar el aire y no se te llena el morral de olor.
- Para la loza sucia y los restos, una bolsa para ollas tamaño M mantiene todo junto y separado de la ropa.
- Un pedazo de paracord de 4 mm sirve para colgar la bolsa de la basura del morral o de una rama gruesa mientras cocinas, y para asegurar la nevera de icopor en el carro.
Y algo importante: no entierres basura "para que se descomponga". El plástico no se descompone en la vida de tus nietos y los animales la desentierran esa misma noche. Lo mismo con los restos de comida: se empacan y se van.
Cocina y loza: lava lejos del río
Aquí está el error más común del paseo de olla. Lavar la olla en la orilla parece inofensivo, pero el jabón, la grasa y los restos terminan en el agua de alguien más abajo.
- Lleva el agua a unos 60 metros del río, quebrada o laguna (unos 70 a 80 pasos largos) y lava allá, con poquita agua y jabón biodegradable.
- Cuela los restos con un colador o con la bolsa de malla y llévalos contigo. No al agua, no al monte.
- Una bolsa de agua de 5 litros con grifo te deja armar el punto de lavado sin ir y volver al río cada rato.
- El agua jabonosa se riega en abanico sobre el suelo, no en un solo charco.
- Y deja la vajilla desechable en casa: un vaso plegable y un cuenco se lavan y vuelven al morral.
Fogatas: dónde sí y dónde no
Si el lugar lo prohíbe, no hay discusión: no hay fogata. Si sí se permite:
- Usa un fogonero o un anillo de piedras que ya exista. No armes uno nuevo ni "limpies" el sitio.
- Leña delgada y caída, no ramas arrancadas del árbol.
- Apaga con agua, no con tierra: riega, revuelve las cenizas y revisa que queden frías al tacto antes de irte.
Para un paseo de un día la cocinilla es más rápida, no deja cicatriz y no depende de que la leña esté seca.
El baño: el pozo de 15 a 20 centímetros
Si no hay baño, el pozo (o cat hole) es el método más usado: a 60 metros del agua, del sendero y del campamento, un hueco de 15 a 20 cm de profundidad y unos 10 a 15 cm de ancho, con una palita pequeña. Se tapa, se disimula con hojas y piedras, y el papel se va en la bolsa, no en el hueco. En suelo duro o en sitios muy visitados, la alternativa es llevárselo todo.
La revisión de dos minutos
Antes de subir al bus, un barrido con los ojos:
- Camina diez pasos y mira atrás. Ahí se ven las cosas que se te quedaron.
- Revisa el "círculo de la cocina": cenizas, tapas, un cubierto.
- Cuenta las bolsas: si saliste con dos, vuelve con dos.
- Y mira la nevera de icopor y la botella a medio terminar, que son las que más se quedan "para no cargar".
Después de dos o tres paseos esto deja de ser una lista y se vuelve costumbre. En la tienda tenemos las bolsas, el paracord y la bolsa de agua para armar el kit; el resto es pura maña. Nos gusta pensar que el mejor recuerdo de un paseo es volver al mismo sitio el año entrante y encontrarlo igual.


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